EL SOL, NUESTRA VERDADERA ESTRELLA
El Sol es una estrella enana amarilla que le da nombre a nuestro Sistema: El Sistema Solar. Tiene unos 5000 millones de años y se sabe que existirá por unos 6000 millones de años más, debido a que se calculó cuándo va a terminar su combustible que es el gas hidrógeno. Además de esta sustancia, también tiene otros llamados helio, carbono y nitrógeno, entre otras.
Comparado con el tamaño de la nuestro planeta, el Sol es inmenso: si fuera una bolsa, entrarían más de un millón de Tierras. Y tiene más de cien veces el diámetro terrestre. El Sol es el cuerpo más pesado del Sistema, con más del 99% del peso y de la masa total. Sólo un pequeño resto del peso y materiales están repartidos en los planetas, cometas, asteroides y lunas. Si el Sol fuera un planeta frío y estaríamos pisando su suelo ¡pesaríamos 30 veces más que en nuestro propio planeta!
El Sol emite energía en forma de luz, calor en forma de rayos infrarrojos, como también rayos ultravioletas, rayos X, ondas de radio, etc. También nuestra estrella expulsa materiales como partículas eléctricas a gran velocidad y gases muy calientes. Parte de estos materiales forman el denominado “viento solar” o si son más violentos, “tormenta solar”.
La electricidad del Sol lo convierte en un gran imán y genera un espacio a su alrededor llamado campo magnético. Este efecto también provoca manchas oscuras en la parte más brillante del Sol, que suelen aparecer en más cantidad cada once años.
El Sol está formado por varias zonas diferentes:
El núcleo, que está en el centro
y es la zona más caliente, con unos 15 millones de grados centígrados, donde se
genera la energía a través de la fusión nuclear (Las partículas de hidrógeno se
chocan y forman partículas de helio, más energía).
La zona radiativa, rodea al núcleo y está formada por
gas eléctrico a muchísima presión donde la energía se transmite a través de
radiación, especie de rayos con mucha potencia.
La zona convectiva, encima de la zona anterior, donde el gas se mueve haciendo idas y vueltas, como si fuera un líquido espeso a
punto de hervir, y así lleva la energía
al exterior.
La fotosfera es la zona visible
donde se emite luz visible del Sol. La fotosfera se considera como la
«superficie» solar, y tiene una temperatura de sólo 6 mil grados. También aquí
aparecen las manchas oscuras. La luz que sale del Sol tarda 8 minutos y medio
en llegar a la Tierra.
La cromosfera es una especie de
atmósfera en donde a veces ocurren erupciones solares, que son arcos de luz y
energía magnética.
La corona solar está encima de la
zona anterior y está formada por gases que tienen millones de grados
centígrados.
La mayor parte de la energía usada
por los organismos viene del Sol: las plantas realizan la fotosíntesis
que les permiten producir su propio alimento; por lo tanto, los herbívoros
absorben indirectamente una pequeña cantidad de esta energía solar comiendo a
dichas las plantas, y a su vez los carnívoros absorben indirectamente una
cantidad más pequeña de energía comiendo a los herbívoros. (La energía solar se
transformó en la energía de los alimentos)
La mayoría de las fuentes de energía usadas por los seres humanos utilizan de manera directa o indirecta la energía del Sol. Por ejemplo, en el uso de paneles solares, de centrales eléctricas, etc. Aunque sin Sol no habría vida en la Tierra, las tormentas solares pueden dañar los aparatos eléctricos, o los satélites de comunicaciones, afectando el uso de celulares y computadoras. Gracias a que la Tierra también es un imán, su campo magnético como un escudo impide que las partículas eléctricas lleguen a nosotros; y se van hacia los polos norte y sur, produciendo bellas cortinas de colores llamadas “auroras”.
También la atmósfera de la Tierra posee una sustancia llamada “ozono”, que como otro escudo nos protege de los rayos ultravioletas; si llegaran a nosotros con todo su potencia, causaría daño a los animales incluido los humanos, produciendo cáncer de piel. Por ello se recomienda no tomar Sol en las primeras horas de la tarde, porque el ozono bloquea parte de estos rayos ultravioletas.
Pero el Sol a su
vez nos protege de los rayos mortales que vienen de otras estrellas: el viento
solar forma un súper escudo llamado heliosfera que cubre a todos los planetas y
más allá. Los satélites Voyager 1 y Voyager 2 tardaron más de cuarenta años para acercarse al borde de la heliosfera.








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